Habitantes de la tierra y el agua: conociendo las tortugas terrestres y dulceacuícolas

Las tortugas, pertenecientes al Orden Testudines, constituyen uno de los grupos de reptiles más antiguos, con una presencia en la Tierra que se remonta al período Triásico Tardío, aproximadamente entre 220 y 210 millones de años atrás. El registro fósil ha revelado a especies como la Odontochelys, considerada la tortuga más antigua conocida. 

Esta longevidad no es solo una característica de la especie a lo largo del tiempo geológico, sino también de los individuos. Un ejemplo extraordinario es el de Jonathan, una imponente tortuga gigante de Seychelles nacida alrededor de 1832, que con sus 193 años en 2025 ostenta el título del animal terrestre más longevo del planeta, certificado por los Guinness World Records. A lo largo de su vida en la isla de Santa Helena, Jonathan ha sido testigo de hitos históricos como la invención de la electricidad y los descubrimientos de Charles Darwin. El patrón morfológico general es inconfundible, destacándose como una de las estructuras corporales más distintivas del reino animal.

Jonathan es una tortuga gigante de las Seychelles (Aldabrachelys gigantea hololissa) perteneciente de la familia Testudinidae, que habita en la isla de Santa Helena desde 1882. Imagen tomada por Mathias Falcone.

Morfología de las tortugas

La morfología de las tortugas presenta adaptaciones clave de acuerdo con el hábitat donde se desarrollan. Las tortugas terrestres exhiben uñas y escamas muy desarrolladas, con extremidades anteriores modificadas para excavar y posteriores robustas, parecidas a las de un elefante. Las tortugas semiacuáticas poseen patas escamosas con uñas y presentan membranas interdigitales moderadamente desarrolladas, principalmente en las patas traseras. Por su parte, las tortugas dulceacuícolas se caracterizan por tener uñas y escamas reducidas, con membranas interdigitales altamente desarrolladas que resultan en sus cuatro extremidades completamente palmeadas. En contraste, las tortugas marinas tienen sus extremidades anteriores transformadas en aletas, ideales para la propulsión acuática, mientras que las posteriores, más pequeñas, actúan como timones.

El sentido del olfato en las tortugas es el más agudo, operando a través de la nariz y el órgano de Jacobson, ambos cubiertos por epitelio sensorial. Este sentido es vital para el reconocimiento de coespecíficos, la ubicación de parejas potenciales y la detección de alimento, permitiéndoles percibir bajas concentraciones de secreciones de presas o químicos de plantas. Esencialmente, este sentido les permite identificar “quién es de su misma especie”.

La Tortuga Lagarto de Sudamérica (Chelydra acutirostris) tiene patas robustas y grandes que están provistas de membranas interdigitales, y permanece la mayor parte de tiempo en aguas pocos profundas donde pasa con los ojos y orificios nasales expuestos. Imagen tomada por Ángela Méndez, en Playa Tres durante una captura con fines de investigación.

¿Cómo es el caparazón de una tortuga? 

El caparazón es la característica más distintiva de las tortugas, dividido en el espaldar (parte dorsal) y el plastrón (parte ventral). Aunque su estructura, forma y color varían entre especies, todos están formados por gruesas placas óseas internas. Estos caparazones presentan diversos tipos de revestimiento: una piel coriácea (observada en tortugas de caparazón blando como la tortuga nariz de cerdo y la tortuga marina laúd); placas córneas de queratina (presentes en la mayoría de las especies); o escudos óseos cubiertos por una capa córnea ligeramente calcificada (exclusivo de tortugas terrestres de la familia Testudinidae). La disposición única de estas placas óseas, que no coincide con los escudos externos, es lo que proporciona al caparazón una excepcional rigidez y solidez, ofreciendo una protección sin igual.

Parte ventral o plastrón de una tortuga candado (Kinosternum leucostomum). Imagen tomada por Ángela Méndez, en Playa Tres durante la toma de datos biometricos con fines de investigación.

 

Alimentación de las tortugas 

A diferencia de muchos reptiles, las tortugas carecen de dientes; en su lugar, poseen un pico córneo que recubre su mandíbula, similar al de las aves. Esta estructura es fundamental para cortar y triturar los alimentos, variando en forma y fuerza según la dieta de cada especie. El metabolismo de las tortugas es notoriamente lento, esto les permite un uso eficiente de la energía obtenida a través de los alimentos. 

Como animales ectotérmicos, su temperatura corporal está directamente influenciada por el ambiente, lo que a su vez impacta su tasa metabólica y, por ende, sus requerimientos energéticos. Esta fisiología es particularmente ventajosa para las especies acuáticas, facultándolas para permanecer sumergidas por períodos prolongados sin necesidad de respirar.

La dieta de las tortugas es bastante diversa, ya que abarca espectros herbívoros, omnívoros y carnívoros que se ajustan precisamente a su hábitat y especie. Esta variabilidad asegura que cada grupo obtenga los nutrientes esenciales para su supervivencia y desarrollo en entornos específicos.

En el caso de las tortugas terrestres, la mayoría son herbívoras, basando su alimentación en una variedad de plantas, frutas y verduras que encuentran en su hábitat. Algunas especies terrestres, en menor proporción, exhiben un comportamiento omnívoro, complementando su dieta vegetal con invertebrados como babosas, caracoles, lombrices, gusanos y ciempiés. También cabe mencionar que las tortugas marinas son omnívoras o carnívoras, y su dieta refleja la riqueza biológica de los ecosistemas oceánicos, incluyendo algas, corales, esponjas, moluscos, crustáceos y peces, siendo estas preferencias según la especie.

Reproducción de las tortugas

El proceso reproductivo de todas las tortugas comparte una característica fundamental: son ovíparas, lo que significa que ponen huevos. El tamaño de cada puesta está directamente relacionado con el tamaño de la hembra. La mayoría de las especies construyen nidos para albergar estos huevos, y un factor crítico en su desarrollo es la temperatura de incubación, la cual juega un papel determinante en la definición del sexo de las crías.

Los huevos son depositados en la tierra e incubados bajo condiciones naturales, lo que los expone a diversas variables ambientales. Factores como la temperatura y la humedad relativa son esenciales para el desarrollo embrionario. En muchas especies de tortugas, existe un fenómeno que se conoce como Determinación del Sexo por Temperatura (TSD), donde temperaturas de incubación más cálidas tienden a producir un sexo hembras, mientras que temperaturas más frías resultan en machos, marcando la importancia del entorno en las primeras etapas de vida de una tortuga.

El dimorfismo sexual en tortugas es común y permite diferenciar machos de hembras, aunque las características varían significativamente entre especies. Generalmente, los machos poseen colas más largas y gruesas en la base, mientras que las hembras suelen tener un plastrón más plano para facilitar el alojamiento de los huevos. En algunas especies terrestres, el plastrón de los machos puede ser un poco cóncavo para un mejor acoplamiento durante la cópula.

Antes del apareamiento, muchas especies realizan rituales de cortejo distintivos. En tortugas dulceacuícolas, por ejemplo, los machos pueden realizar “danzas” frente a la hembra, aleteando sus garras delanteras cerca de la cara de esta para seducirla. Las tortugas terrestres pueden involucrar persecuciones, mordiscos suaves en las extremidades o golpes de caparazón. Es importante destacar que, en la mayoría de las especies de tortugas, la relación de pareja no es de por vida; suelen ser polígamas, con los machos buscando aparearse con múltiples hembras y las hembras pudiendo aparearse con varios machos en una misma temporada o retener esperma para fertilizaciones futuras.

Taxonomía de las tortugas

Las tortugas pertenecen al Reino Animalia, al Filo Chordata y a la Clase Reptilia, Subclase Anapsida y el Orden Testudines. Este orden es sorprendentemente diverso, 13 familias, dependiendo de la referencia de ciertos autores. Dentro de estas familias se encuentran una vasta diversidad de tortugas terrestres, semiacuáticas, dulceacuícolas y marinas. Las familias que existen actualmente son: Chelidae, Pelomedusidae, Podocnemidae, Carettochelyidae, Trionychidae, Platysternidae, Emydidae, Geoemydidae, Testudinidae, Cheloniidae, Dermochelyidae, Chelydridae y Dermatemydidae / Dermatemydae. 

  1. Chelidae. Se les conoce como tortugas cuello de serpiente, ya que poseen un cuello alargado. Se distribuyen en Australia, Nueva Guinea y Sudamérica. Esta familia alberga a 11 géneros y 40 especies. Son semiacuáticas, tienen pies palmeados, son omnívoras oportunistas.
  2. Pelomedusidae Son nativas del este y sur de África. La familia de tortugas africanas de cuello lateral tiene dos géneros vivos y cinco extintos. Se alimentan de invertebrados como insectos y gusanos.  
  3. Podocnemidae. Estas tortugas de rio de cuello lateral son nativas de Madagascar y el norte de Suramérica. Tiene 3 géneros vivos y 8 especies.
  4. Carettochelyidae. Esta familia cuenta solo con una especie: la tortuga nariz de cerdo (Carettochelys insculpta). Es originaria de las costas de Nueva Guinea y Australia. Los predominantes huecos de la nariz le permiten ejercer una función respiratoria más eficaz fuera del agua. Se alimentan de plantas sumergidas, cangrejos de rio y peces. 
  5. Trionychidae. Las tortugas de caparazón blando son principalmente acuáticas. Comprende aproximadamente 14 géneros y 33 especies, distribuidas por Asia, África y América del Norte. Tienen un caparazón flexible, no es un caparazón óseo duro. Son unas de las tortugas más antiguas. 
  6. Platysternidae. Es una familia Monotípica. La única especie es la tortuga Cabezona (Platysternon megacephalum) distribuida por el sudeste asiático, incluyendo países como China, Birmania, Camboya, Laos, Tailandia y Vietnam. Se alimenta de peces y caracoles. 
  7. Emydidae. Son las tortugas de agua dulce del hemisferio occidental y Emys euroasiáticas. Habitan en aguas dulces, humedales y zonas semiacuáticas. Esta familia cuenta con 10 géneros y aproximadamente 50 especies distribuidas en América y parte de Europa. Una de las especies más comercializadas a nivel mundial, es la tortuga pintada (Trachemys scripta), ha sido introducida en muchos lugares del mundo. Son mayormente carnívoras en su etapa juvenil.
  8. Geoemydidae. Esta familia comprende 21 géneros y aproximadamente 75 especies. Su distribución yace en Europa, África del Norte, Centro y Sudamérica.  El género Rhinoclemmys es el único representante de la familia en América. 
  9. Testudinidae Son terrestres y herbívoras se distribuyen por todo el mundo, incluyendo América, África, Asia y Europa. Comprende 16 géneros y alrededor de 50 especies. Un dato interesante es que el género Chelonoidis incluye varias especies de tortugas gigantes de las Galápagos.
  10. Cheloniidae. Comprende las tortugas marinas de caparazón duro, está compuesta por cinco géneros y seis especies.  Se distribuyen en aguas cálidas y tropicales de todos los océanos, a excepción de las regiones polares. Su alimentación varía según la especie y la edad, pero generalmente incluye una combinación de plantas marinas, esponjas, medusas, crustáceos, moluscos y peces. 
  11.  Dermochelyidae. Comprende una sola especie la tortuga baula o laúd Dermochelys coriacea. La tortuga laúd es la única especie de tortuga marina que no tiene un caparazón óseo, sino que está cubierta por una piel gruesa y correosa. Se encuentra en todos los océanos tropicales y subtropicales. Se alimenta de Medusas, ascidias y otros invertebrados gelatinosos. 
  12. Chelydridae Esta familia de tortugas mordedoras comprende dos géneros de grandes tortugas acuáticas, las tortugas mordedoras (Chelydra) y las tortugas caimanas (Macrochelys) y un total de 6 especies. Son nativas del continente americano. 
  13. Dermatemydidae / Dermatemydae. La tortuga de río centroamericana (Dermatemys mawii) es la única de esta familia. Habita en países centroamericanos de Belice, Guatemala y sudeste de México. Es una especie completamente herbívora. 

Esta clasificación subraya la biodiversidad y la gran historia evolutiva de las tortugas, así como la complejidad de sus relaciones filogenéticas. Comprender esta taxonomía es fundamental para los esfuerzos de conservación, ya que permite identificar y proteger grupos específicos con necesidades únicas.

Pesaje de tortuga (Rhinoclemmys annulata). Imagen tomada en estación Turtle Love, Playa Tres durante la toma de datos biométricos con fines de investigación.

Las especies de tortugas en Costa Rica

En Costa Rica habitan 9 especies de tortugas dulceacuícolas: 

Familia: Chelydridae.

  1. Tortuga serpentina (Chelydra acutirostris). Reportada principalmente en la vertiente del Caribe.

Familia: Emydidae

  1. Tortuga nicaragüense, escurridiza ó resbaladora (Trachemys emolli). Nativa de Nicaragua y Costa Rica. 
  2. Tortuga hicotea mesoamericana (Trachemys venusta). Distribuida desde el sur de México, Belice, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, y Colombia.

Familia: Geoemydidae

  • Tortuga Sabanera Parda (Rhinoclemmys annulata). Se distribuye desde el sureste de Honduras hasta Panamá y en el oeste de Colombia y Ecuador.
  • Tortuga Negra (Rhinoclemmys funerea) se encuentra desde Honduras hasta Panamá.
  • Tortuga dragón (Rhinoclemmys pulcherrima). Es nativa de América Central

 Familia: Kinosternidae

  • Tortuga de Pantano Centroamericana (Kinosternon / Cryptochelys angustipons). Endémica de Costa Rica, Nicaragua y Panamá, especialmente vertiente del Caribe. 
  • Tortuga Pecho Quebrado Labios Blancos (Kinosternon/Cryptochelys leucostomum). Nativa de México, Centroamérica y noroeste de Sudamérica. 
  • Tortuga Pecho Quebrado Escorpión (Kinosternon scorpioides). Distribuida desde Mexico hasta Sudamérica. Reportada en casi todo el territorio nacional, especialmente en la vertiente del Pacífico. 

Proceso de identificación de especie de una tortuga candado (Kinosternum leucostomum). Imagen tomada por Ángela Méndez, en Playa Tres durante una captura con fines de investigación.

Investigación con tortugas dulceacuícolas en Turtle Love

En Costa Rica, las tortugas dulceacuícolas desempeñan un rol fundamental en el medio ambiente. Actualmente, la información científica disponible sobre su biología, ecología y estado de conservación es limitada, lo cual dificulta la implementación de estrategias frente a amenazas como la pérdida de hábitat.

El proyecto de investigación que se realiza en Turtle Love junto con Southwest Florida Turtle Project con la Universidad FSW College busca reducir estos vacíos de conocimiento, centrándose en la ecología y la historia de vida de las tortugas dulceacuícolas en la vertiente caribeña del país. 

Equipo de Turtle Love junto a Southwest Florida Turtle Project preparando el equipo para la instalar de trampas acuáticas en senderos de Playa Tres, Costa Rica.

La metodología de investigación aplicada se basa en la captura de individuos mediante trampas cilíndricas, el marcaje de los ejemplares y, en casos específicos, la instalación de radiotransmisores satelitales para seguimiento.

El protocolo de campo inicia con la preparación de las trampas, asegurando que estén en condiciones óptimas antes de la salida al campo. Para instalarlas se seleccionan cuerpos de agua adecuados, preferiblemente donde se haya observado actividad de tortugas o con el nivel de agua necesario para cubrir la trampa. Tras la instalación, la ubicación de cada trampa se registra mediante GPS para facilitar su posterior revisión y para mantener un mapeo preciso.

Durante la revisión de las trampas, se verifica la presencia de tortugas. Otros organismos capturados accidentalmente, como camarones, peces, anguilas o incluso lagartos, son liberados inmediatamente, ya que no forman parte del estudio. Los individuos de tortuga capturados son trasladados a la estación de investigación para la toma de datos.

Individuos colectados por medio de trampas acuáticas, que posteriormente se llevaron a la estación de investigación en Turtle Love para la toma de datos biométricos. 

En la estación, se procede a preparar el área de trabajo y organizar el equipo necesario, que incluye: libretas de apuntes, guías de identificación, guantes de látex, reglas métricas especializadas, lijas, báscula, el kit para la instalación de pigtags y una cámara para registrar el caparazón. Se recolectan datos morfométricos esenciales, tales como el peso, la medida máxima y mínima del largo del caparazón, su altura y ancho. Tras la toma de todos los datos y la posible instalación de radiotransmisores, las tortugas son liberadas en su punto de captura, minimizando el impacto en su entorno natural.

Dos tortugas de la especie (Rhinoclemmys annulata) radiotransmisor instaladas, listas para liberar. Imagen tomada por Emmanuel Bello en Playa Tres, bajo permiso de investigación.

Una vez recolectados, estos datos se analizan, lo cual es fundamental para obtener información precisa sobre las poblaciones de tortugas dulceacuícolas, permitiendo extraer conclusiones importantes sobre su estado, patrones ecológicos y necesidades de conservación. 

Amenazas que enfrentan las tortugas

Las tortugas enfrentan desafíos significativos, principalmente la pérdida de hábitat a causa de la urbanización y la expansión agrícola. La contaminación de los cuerpos de agua que habitan y la caza ilegal también representan amenazas directas para sus poblaciones.

A nivel mundial, el comercio de partes y derivados de tortugas se regula mediante normativas específicas de cada país. Comprender y unirse a estas regulaciones es crucial para la protección de las especies.

Fomentar la conciencia sobre su situación y apoyar activamente las iniciativas de conservación, y el crear alianzas para el trabajo en conjunto, son pasos esenciales para proteger el futuro de estos reptiles. 

¡Sé parte del cambio con Turtle Love y ayuda a conservar estas grandiosas especies! ¡Dona aquí! Síguenos en redes sociales como @turtlelove.cr o envíanos un correo a info@turtlelovecr.org para más información sobre nuestro programa de voluntariado.