Investigación y manipulación de vida silvestre
La conservación de la vida silvestre y sus hábitats depende fundamentalmente de una base sólida de conocimiento científico. Este blog explora los pilares de la investigación en vida silvestre, métodos y la relevancia de estas actividades para la toma de decisiones y las estrategias de conservación.
Investigación y Ciencia
El término “investigación” proviene del latín investigatio, derivado de vestigium, que significa “huella” o “rastro”. Esta etimología sugiere una acción de “ir en pos de la huella” o “seguir un rastro”, evocando la imagen de una búsqueda minuciosa y sistemática para descubrir lo desconocido. Por otro lado, la palabra “ciencia” tiene su origen en el latín scientia, que significa “conocimiento”, “saber” o “habilidad”. Este vocablo, a su vez, deriva del verbo scire, “saber” o “conocer”. Históricamente, el término abarcaba cualquier forma de conocimiento organizado, pero su evolución lo ha vinculado estrechamente a un cuerpo de conocimiento adquirido y validado a través de la aplicación de métodos científicos.
La investigación no es solo un proceso, sino el medio indispensable para la construcción y el avance de la ciencia. Es decir, la investigación (el acto de seguir las huellas para descubrir) es el camino que conduce a la acumulación y organización del conocimiento que define la ciencia.
La investigación es un proceso sistemático y riguroso orientado a responder una pregunta específica o resolver un problema mediante la generación de conocimiento. Implica una indagación meticulosa y planificada, que busca expandir la comprensión de un fenómeno o situación particular. Su propósito es generar información, mediante el análisis de los “porqué”, “cómo”, “qué” y “cuántos” de un tema determinado. Investigar es la aplicación de un método estructurado para explorar, describir, explicar o predecir aspectos del entorno.
Consideraciones para la investigación
Para desarrollar una investigación efectiva, especialmente en el ámbito de la vida silvestre, requiere una planificación y ejecución con metodologías ya sean nuevas o utilizadas previamente, que abarquen tres fases cruciales: previa (planificación), ejecución (durante), posterior (análisis y difusión):
Al planificar en la fase previa, es indispensable conocer el tema de estudio y estudiar diversas fuentes de literatura. Esto permite identificar lagunas en el conocimiento que deriven en preguntas de investigación claras y formulación de hipótesis. Es clave comprender la legislación vigente y las regulaciones éticas de un país o región. Esto asegura la legalidad del estudio y el acceso a los permisos necesarios (por ejemplo permisos de colecta, manipulación, investigación en áreas protegidas), lo que define los alcances y limitaciones del estudio.
Cuando ya se está ejecutando el plan, este debe adherirse al protocolo y metodología definido, pero con una capacidad de adaptación. Durante el trabajo de campo o laboratorio, pueden surgir fenómenos inesperados o nuevas variables. La flexibilidad para incorporar estos hallazgos, ajustando la metodología si es necesario y siempre dentro de los marcos éticos y legales, puede enriquecer significativamente los resultados.
Una vez se tienen recopilados los datos, se analizan rigurosamente para extraer conclusiones. Es preferible que los resultados sean interpretados en el contexto de la hipótesis inicial y la literatura existente. Una forma de amplificar el alcance de los resultados es la divulgación de la información, que incluye la publicación en revistas científicas, presentación en conferencias, diseño y producción de contenido digital en redes sociales.
Metodologías de investigación con vida silvestre
La investigación con vida silvestre emplea diversas metodologías, clasificadas comúnmente según el grado de contacto físico que se tenga con los individuos estudiados: invasivo y no invasivo.
Los métodos invasivos implican algún tipo de contacto físico o alteración mínima del organismo o su ambiente para obtener datos. Requieren protocolos rigurosos de bienestar animal y permisos éticos. Por lo que las técnicas utilizadas requieren la captura, manipulación directa o la toma de muestras biológicas (sangre, tejidos) del animal.
Por ejemplo, el marcaje y telemetría, donde se captura un individuo para instalarle un transmisor satelital (en tortugas marinas para rastrear sus migraciones) o incluso se coloca una placa metálica con un código único (en las tortugas marinas se coloca una placa en las aletas, según la especie). Otro ejemplo es la toma de biopsias, donde se recolectan pequeñas muestras de tejido (ej. de piel de tortugas para estudios genéticos o de dieta) que requieren una manipulación completa del animal.

Marcaje en aleta posterior, utilizando una placa de metal para identificar a hembra adulta de tortuga baula (Dermochelys coriacea) que llegó a anidar a Playa Tres, Costa Rica. Imagen tomada por ECO360.
Los métodos no invasivos permiten la obtención de datos sin contacto directo ni perturbación significativa del animal. Por lo que las técnicas que se utilizan registran la presencia, comportamiento o características de un animal sin necesidad de manipularlo físicamente.
En este caso, se utilizan cámaras trampa, que son dispositivos automáticos que se activan por movimiento y/o calor para registrar la presencia, abundancia y comportamiento de fauna terrestre (ej. jaguares, venados) sin necesidad de contacto directo con la especie. Además, también se utilizan las muestras de ADN Ambiental (eDNA), que consiste en recolectar muestras de agua, suelo o heces que permiten detectar rastros de ADN liberados, permitiendo identificar especies presentes en un hábitat sin observarlas directamente.

Cámara trampa instalada por el equipo de investigadores de Turtle Love para monitoreo del hábitat del jaguar y sus presas en un área protegida. Imagen tomada por Ángela Méndez.
Investigación con tortugas marinas
La investigación sobre la dinámica de tortugas marinas posee una larga trayectoria, remontándose a décadas de esfuerzos por comprender sus complejos ciclos de vida, migraciones y demografía. La importancia de su estudio radica en que las siete especies de tortugas marinas se encuentran amenazadas o en peligro de extinción a nivel global, enfrentando presiones como la captura incidental en la pesca, la degradación y pérdida de hábitats de anidación y alimentación, el consumo ilegal de sus productos, la contaminación marina (especialmente por plásticos y químicos) así como el cambio climático.
La investigación de estas especies es esencial para comprender la biología, para conocer cuántas hembras anidan, cuántos nidos ponen, cuál es el éxito de eclosión y emergencia y la determinación del sexo por temperatura, cuáles son las rutas migratorias, zonas de alimentación y apareamiento, entre otras incógnitas.
Además, la investigación permite identificar amenazas, para cuantificar el impacto de las actividades pesqueras, la contaminación en zonas aledañas y el desarrollo costero. El evaluar la efectividad de las estrategias para su protección permite determinar si las medidas implementadas están alcanzando los objetivos de conservación planteados y evitar el declive poblacional.
De la información a la acción
Los datos recopilados en la investigación son el motor de la conservación. Su gestión y uso adecuado son cruciales para las bases de datos científicas. Estos datos deben ser organizados, almacenados de forma segura y sometidos a un análisis estadístico riguroso para extraer conclusiones.
Los resultados de la investigación se presentan a la comunidad científica mediante publicaciones en revistas especializadas, presentaciones en conferencias entre otros. Además, se presentan a autoridades gubernamentales y agencias ambientales para que se tome en cuenta en la formulación de políticas públicas, la creación o ajuste de regulaciones y asignación de recursos. Pero también, son presentados a organizaciones no gubernamentales de conservación para guiar la implementación de proyectos de campo, el desarrollo de estrategias de intervención y asignar recursos para su ejecución.
En este sentido, también la información debe servir para toda la población. La información se traduce a un lenguaje accesible para el público general, comunidades locales y tomadores de decisiones no científicos. Esto puede realizarse a través de charlas, talleres, materiales educativos, redes sociales y otros medios de comunicación.

Presentación de resultados de investigación del presidente y director científico de Turtle Love en el 41° Simposio Internacional de Tortugas Marinas en Cartagena, Colombia 2023. Imagen tomada por X.
Estrategias de conservación de tortugas marinas
La investigación es la columna vertebral de las estrategias de conservación efectivas para las tortugas marinas, proporcionando la base empírica necesaria para la toma de decisiones.Uno de los pilares de la conservación es el establecimiento y manejo de áreas protegidas. La identificación precisa de sitios críticos de anidación, alimentación y paso migratorio, como parques nacionales o refugios de vida silvestre, se fundamenta en datos de investigación sobre la distribución y el uso del hábitat por parte de estas especies.
Investigar sobre especies marinas costeras críticas influye en las regulaciones de pesca y el desarrollo de artes de pesca más responsables. Los estudios sobre la interacción entre las pesquerías y las tortugas han impulsado regulaciones sobre zonas de pesca, tipos de artes permitidas y vedas temporales para mitigar el impacto negativo sobre estas especies.
El concepto de especies sombrilla también se aplica a las tortugas marinas. Al utilizar diversos ecosistemas como playas y pastos marinos hasta arrecifes a lo largo de su ciclo de vida, la conservación de las tortugas marinas implica la protección de una amplia gama de hábitats interconectados.

Neonatos de tortugas marinas verdes (Chelonia mydas) en Playa Tres. Imagen tomada por Emmanuel Bello.
Finalmente, la investigación es crucial para diseñar campañas educativas y fomentar la participación comunitaria. Al identificar las causas locales de las amenazas, se pueden desarrollar programas de educación ambiental dirigidos y efectivos que involucran a las comunidades en los esfuerzos de conservación y promueven prácticas sostenibles. Del mismo modo, la investigación sobre la degradación de los ecosistemas guía el diseño de proyectos de restauración de hábitats, como playas de anidación o arrecifes coralinos degradados.
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